No insistas: me niego

amigosMe niego a verte como enemigo. Sé que tenemos profundas diferencias, quizás seamos de creencias, ideologías y pasiones contrapuestas. Pero te sé tan preocupado e interesado en la sociedad, nuestro país, nuestra humanidad, como yo. No soy ingenuo: reconozco a los corruptos, los oportunistas, aquellos a quienes sólo le interesan sus desmedidas ambiciones sim importar los costos. Posiblemente pensaré que careces de argumentos más sólidos para defender tu postura; seguramente pensarás lo mismo de mí. Pero me niego a verte como “el otro”, aunque discutamos acaloradamente, aunque nos sintamos ofuscados, y no tengas duda que en el intercambio defenderé mis convicciones hasta con garras.. Me niego a la adjetivaciòn fácil como recurso para descalificarte. Y me afirmo en tender puentes de empatía, en darme la ocasiòn de pensar desde el lugar del otro, del tuyo, del de los demás. Me niego a calificar moralmente a la gente por su ideología, por su creencia, por su pasiòn, porque tú, yo, él, también somos amigueros, buenas personas, solidarios y realmente pensamos que queremos lo mejor para los demás. Tal vez pienses que termino siendo funcional, quizás yo pienso lo mismo de ti. Y es posible que lo seamos ambos, porque también ambos estaremos equivocados en algo, tan cierto como que ambos tendremos alguna semilla de verdad. Tal vez te rías de mi manera de verte, de verme, de ver a todos. Qué puedo decirte… Ah, sí, una cosa: me hace feliz ser así. 🙂

Unidad en la Diversidad

unidadEl de izquierdas piensa que quien es de derechas es un oligarca al servicio de las cúpulas explotadoras. El de derechas piensa que el de izquierdas es un cipayo alineado con regímenes totalitarios. El ateo da por sentado que el sacerdote sólo busca imponer su absolutismo ideológico. El sacerdote piensa que el ateo es agente de regímenes foráneos y satánicos. El “kirchnerista” cree que la oposiciòn sólo busca atender sus bolsillos personales, y el “antikirchnerista” piensa que quien tiene simpatía por el gobierno busca cuidar sus prebendas. El racionalista piensa que que el instructor de cursos de la Nueva Era es un fraude sólo alentado por el negocio; el instructor de técnicas de la Nueva Era cree que el racionalista es un “poco evolucionado”… pocas veces nos permitimos admitir que el “otro” puede tener las mismas buenas y honestas intenciones que nosotros, aunque alguno de los dos, o ambos, estemos equivocados. ¡Claro que existen los cipayos, los mercachifles y los embusteros!. Pero no son mayoría, y basta con saber identificarlos para dirigir nuestra atenciòn a lo que realmente importa, es decir…. todos los demás. Respetar la “otredad”, buscar la unidad en la diversidad, reconocer lo que nos une, no lo que nos separa, enfocarse, aún en pleno debate o discusiòn que la diferencia con el otro es intelectual, NO MORAL.