Una de tantas manipulaciones de la Espiritualidad

EspiritualidadUna de las manipulaciones más sutiles (y perversas) del Poder en las Sombras es instalar como certeza “lógica” que “la Espiritualidad pertenece al campo de las creencias”. La Espiritualidad es la expresiòn sutil de la Realidad, siendo la densa la Materialidad, mientras que una “creencia” es la subjetiva percepciòn psicológica de esa Realidad. Cuando alguien dice “yo creo que…” no necesita demostrar nada. Es su creencia. Cuando propone -desde lo espiritual- un método, una técnica que puede ser herramienta de transformaciòn de los demás, abandona el campo de las creencias y entra en el de las “tecnologías”, y entonces sí puede (y debe) presentar evidencias. Por eso no es incorrecto (aunque repugne a los oídos académicos) hablar de “Ciencia Espiritual”, puesto que la ciencia es “aquello que tiene un objeto de estudio y un método de acceder a su conocimiento”. Ahora bien: mientras se nos convenza que “lo espiritual es cuestiòn de creencias” y por ende, cualquiera puede aceptar creer cualquier cosa pero su aplicación en la realidad social deba subordinarse a las exigencias del paradigma académico (que no científico), seguirán medrando los alucinados, ingenuos y charlatanes que en lugar de evidencias presentarán rebuscados sofismas y juegos dialécticos y la verdadera Espiritualidad, la que es parte de la cotidianeidad tanto como lo es la Materialidad, seguirá siendo privilegio de unos pocos.
Por esto es que hay “creencias” en (y de) la Materialidad. En la importancia superlativa del dinero, el poder, la fama, el éxito, por ejemplo. Y el cambio de Paradigma exige, como condiciòn sine qua non, comprender –e incorporar al ideario colectivo- lo ya mencionado: la Espiritualidad es la Realidad, parte de ella. Las creencias, solamente cómo las percibimos e integramos.

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La peligrosa ceguera ante la Gran Manipulaciòn Global

Manipulaciòn y programaciònCuando uno profundiza en el conocimiento –me parece pedante hablar de “desarrollo”- de la percepción de la existencia de planos sutiles de la Naturaleza (y de las entidades que existen en esos planos) se encuentra atrapado entre dos fuegos, siendo éste el primer “disuasivo” que tiende a alejarnos de estas disciplinas. Pues mientras por un lado nuestra natural, obvia ignorancia de esos planos nos lleva a explorar en ocasiones callejones sin salida, a especular y teorizar, a malinterpretar fenómenos y tratar de decodificar vivencias, por otro el Paradigma Dominante tiende a señalarnos como irracionales y potencialmente desquilibrados, no siendo pocas las veces en que uno, tratando de ser sensato, se pregunta a sí mismo si no será así.
A medida que avanza casi explorando a tientas estos nuevos territorios, convive no solamente con otros “exploradores” en igualdad de condiciones sino también con sibilinos desorientadores: los garúes con todas las respuestas y los mercachifles de la ilusiòn ajena. Ambos, sabiéndolo o no, terminan siendo funcionales al Paradigma Dominante. Este Paradigma Dominante es la construcciòn social que a través de los siglos crea la tendencia inconsciente colectiva de cuál es la manera “sensata” de percibir la Realidad. La política, la Historia y los medios de comunicación son las herramientas con las cuales se programa, profundamente, las características acordes a ese Paradigma en cada uno de nosotros.

Uno se pregunta cómo es posible que ante tantas evidencias, directas e indirectas, respecto a la Gran Manipulaciòn que somos objetos, tanta gente razonable y despierta sigue pensando que se trata de, simplemente, la “locura de las conspiraciones”. Cómo es posible que no solamente no se rindan ante las evidencias, sino que ni siquiera se pregunten con objetividad cuánto puede haber de cierto y lo exploren, o busquen el debate –en el adecuado sentido de intercambio intelectual- con quienes somos conscientes de esos procesos. Y creo que la respuesta tiene que ver con la vulnerabilidad ante el obvio mecanismo manipulador. Así como algunos andan por la vida con más defensas inmunológicas que otros –por genética, por crianza, por alimentación- asi algunos andan por la vida con mayor “lucidez” (en términos estrictos de percibir esa Manipulaciòn) seguramente por razones muy similares, aunque más próximas a la lectura espiritual.

La mentada Programaciòn (o Manipulaciòn) tiene una estructura obvia, sencilla y eficiente: por un lado, la sobredosis informativa. Nuestro cerebro alcanza a procesar un número dado de referencias simultáneas. Eso, como sociedad, hizo posible que en el pasado –y no necesariamente lejano- una sola de las evidencias que los teóricos de la Manipulaciòn presentamos ha desencadenado revoluciones o volteado gobiernos. Vicente Fuentes, investigador español, cita sensatamente el caso Watergate: la evidencia de micrófonos ocultos por parte de la administración Nixon basto para forzarle a la renuncia. Hoy en día esa historia parece casi una charada de estudiantes ante tanto espionaje, asesinatos por encargo, envenenamientos masivos, experimentaciones con la sociedad, endeudamientos salvajes de países incapacitados de defenderse, Wikileaks proporcionándonos miles de testimoniales escandalosos….. pero nadie “cae” por ello.
Esto es consecuencia directa de la sobrecarga de estímulos sensoriales a nuestro sistema nervioso e intelectual, es decir, esa sobresaturación informativa a la que hiciera referencia. Bombardeados por avalanchas de denuncias, cámaras ocultas, datos cruzados, nuestros cerebros reaccionan defensivamente reduciendo el nivel de “enfoque” (interés) y compromiso (respuesta emocional) que los mismos pueden causarnos.
A la sobrecarga informativa se agrega, socialmente, la adaptación colectiva del “lavado cerebral” más rancio. Cuando en los años ’50 se quería “reprogramar” un individuo, la técnica habitual era colocarle un casco con dos auriculares. Por un lado, escuchaba una afirmación. Por el otro, simultáneamente, otra afirmación pero totalmente opuesta a la primera. La conciencia no puede soportar demediado tiempo esta antinomia y se producía lo que se llama una “disrupción de la conciencia”: se cae en una especie de trance conciente, donde la capacidad de crítica objetiva se ve obnubilada y el sujeto, estando conciente, no puede construir razonamientos que no sean el reflejo de uno u otro auricular. Y,. en el mejor de los casos, esforzarse por autojustificar sus contradicciones y actuando bipolarmente. Entonces, quizás habrán notado ustedes, amigos lectores, cómo la “realidad” que se nos cuenta es también “bipolar”. Desde los bandos “buenos” (siempre muy buenos) y los bandos “malos” (siempre muy malos) de la Historia hasta el bipartidismo culturalmente dominante en la política de las naciones llamadas “democráticas”.
Así, gente que comparte no sólo educación y acceso a la información sino que pertenecen al mismo espectro psicosociológico (y donde ambos resultarían airosos en cualquier examen psiquiátrico) perciben dos Realidades completamente distintas. ¡Cuántas veces me ha ocurrido que, entrevistado por algún periodista entusiasmado por algún comentario mío sobre los Illuminati (y apoyando su entrevista en algunas de mis investigaciones) frunce el ceño con desagrado cuando llego al punto de vincular al Poder en las Sombras con entidades no físicas o no humanas!. Es “correcto” –desde su lectura- explorar las manipulaciones ocultas. Es “conspiranoico” –en sentido despectivo- es “poco serio” meter extraterrestres o entidades espirituales en la ecuación., aún cuando las líneas de razonamiento y evidencias que llevaron en determinada direcciòn original la indagación continúen, simple y obviamente, señalando esa conclusión final…

Cabe la posibilidad que algún lector recién llegado me pregunte por esas “pruebas”. No es el lugar, éste, para repetirme, pero le invito a nuestro blog hermano, “Al Filo de la Realidad” donde encontrará, entre sus numerosísimos artículos, aquellos que le brindarán la información que necesitan. Aquí, simplemente, reflexionar sobre los porque de una “ceguera”, ciertamente peligrosa, de cara al futuro global.

La Realidad y otras ilusiones

realidad¿Y si la “Realidad material” y los Sueños estuvieran hechos de la misma “sustancia” esencial que se manifiesta ilusoriamente como una u otra cosa?. La electricidad parece “otra cosa” respecto del magnetismo; empero, son dos manifestaciones de lo mismo: campos electromagnéticos. Si así fuera, “visitantes de dormitorio” y personajes oníricos, “extraterrestres” y “ángeles”, Arquetipos y Dioses serían todos absolutamente reales y sólo dependiendo del paradigma desde el que se los mira. Un escéptico materialista observa y dice: “eso no existe”. Y tiene razón en el holograma de su paradigma. Un crédulo supersticioso observa y dice: “todo eso existe”. Y también tiene razón, en el holograma de su paradigma. Porque la Realidad es, quizás, sólo la racionalizaciòn acorde al nivel de evoluciòn y desarrollo de la percepciòn.