Una pizca de Illuminati

illumCuando se habla de Illuminati (como “el Poder en las Sombras”) por lo común sus interesados remiten a concretos grupos humanos. Una vez más, repitiendo el error de olvidar que buena y mala gente hay en todas partes y que por nacer o pertenecer a determinado grupo étnico, religioso, político o económico no se es “bueno” o “malo” (¿bueno o malo según qué?). Resulta llamativo que un repaso cualquiera por los exégetas de estas denuncias coincidan en una lista que sería más o menos así:
– Los masones
– los judíos
– el Vaticano
– la corporaciòn militar-industrial-petrolera
– la industria farmacéutica
– la banca internacional
– la nobleza británica
– USA
perdiendo de vista (precisamente porque es parte de la manipulaciòn) que todos esos estratos pueden estar infiltrados, pero no son -en tanto bloque o segmento- “los Illuminati”.
Y doblemente sugestivo es que, por “default”, queden liberados de tal sospecha otros grupos, a saber:
– los ecologistas
– las organizaciones humanitarias
– el movimiento New Age (casi todos los que estamos leyendo esto de una u otra manera estamos en esa corriente, pero muchos se escandalizan y lo niegan graciosamente) o Nueva Espiritualidad (es más “cool” llamarle así, últimamente)
– los chinos
– los árabes
– los rusos
– las academias científicas
segmentos aún potencialmente más “peligrosos”, precisamente porque de ellos (bueno, por lo menos de los tres primeros y el último) no se esperaría tal cosa. Claro que, una vez más: no son todos quienes pertenecen a esos segmentos, sino aquellos infiltrados.
Y piensen esto: sólo se necesitaría, digamos, tres “miembros” (de alto poder de influencia) en cada uno de estos, en total, quince apartados, es decir, no mucho más de cuarenta y cinco personas en todo el mundo, para manipular a siete mil millones. No busquen poderosas organizaciones “satánicas” ni “hermandades” multitudinarias reunidas en los bosques. No las necesitan y ese gigantismo les dejaría demsiado expuestos.

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Del “Manual Básico del Illuminati”

percepcic3b3n-de-la-realidad-del-ser-humanoEs una ironía, claro, antes que me soliciten el PDF. Así se maneja a las sociedades. Se modelan, condicionan, modifican y manipulan sus creencias (es decir, la plena aceptaciòn emocional e irracional) ya que a partir de allí, con mínimo esfuerzo, la gente “piensa” -ya, subjetivizado y orientado (desviado) ese supuesto “pensar racional” desde la creencia- y actúa. Y además, contentísimos, sostienen que “eligen libremente” qué pensar…

Preguntado que he sido sobre cómo puede manipularse una creencia tras un objetivo planeado desde el Poder en las Sombras, describo los pasos más elementales:
a) se pauperiza la educación de un entorno social. Esa pauperizaciòn es simultánea desde la educaciòn formal (vaciando de contenidos y desalentando el pensamiento crítico y analítico) y desde los medios de comunicación (estimulando, por ejemplo en la Tv, a ser un espacio de “entretenimiento” -entendido como frivolidad- y no de educación.
b) se “materializa una apariciòn”, por ejemplo, mediante una proyección holográfica . ¿Cómo se “defendería racionalmente” un grupo social que ni siquiera sabe qué es un holograma?
c) la “aparición” ccontinúa “manifestándose y se crea a su alrededor una estructura jerárquica de autoridad.
d) Esa estructura, aceptada naturalmente como “vocero” de la manifestación, baja un discurso en pro o en contra de determinado pensamiento o personaje, discurso de palabras, actitudes e imágenes, alimentado con “reclamos” a la emocionalidad y lo “políticamente correcto” de opinar.
¿Se necesita mucho más?

LA PELIGROSA CEGUERA ANTE LA GRAN MANIPULACION GLOBAL

10-estrategias-de-manipulacion-mediaticaCuando uno profundiza en el conocimiento  –me parece pedante decir “desarrolla”- de la percepción de la existencia de planos sutiles de la Naturaleza (y de las entidades que existen en esos planos) se encuentra atrapado entre dos fuegos, siendo éste el primer “disuasivo” que tiende a alejarnos de estas disciplinas. Pues mientras por un lado nuestra natural, obvia ignorancia de esos planos nos lleva a explorar en ocasiones callejones sin salida, a especular y teorizar, a malinterpretar fenómenos y tratar de decodificar vivencias, por otro el Paradigma Dominante tiende a señalarnos como irracionales y potencialmente desquilibrados, no siendo pocas las veces en que uno, tratando de ser sensato, se pregunta a sí mismo si no será así.

A medida que avanza casi explorando a tientas estos nuevos territorios, convive no solamente con otros “exploradores” en igualdad de condiciones sino también con sibilinos desorientadores: los gurúes con todas las respuestas y los mercachifles de la ilusiòn ajena. Ambos, sabiéndolo o no, terminan siendo funcionales al Paradigma Dominante. Este Paradigma Dominante es la construcciòn social que a través de los siglos crea la tendencia inconsciente colectiva de cuál es la manera “sensata” de percibir la Realidad. La política, la Historia y los medios de comunicación son las herramientas con las cuales se programa, profundamente, las características acordes a ese Paradigma en cada uno de nosotros.

Uno se pregunta cómo es posible que ante tantas evidencias, directas e indirectas, respecto a la Gran Manipulaciòn que somos objetos, tanta gente razonable y despierta sigue pensando que se trata de, simplemente, la “locura de las conspiraciones”. Cómo  es posible que no solamente no se rindan ante las evidencias, sino que ni siquiera se pregunten con objetividad cuánto puede haber de cierto y lo exploren, o busquen el debate –en el adecuado sentido de intercambio intelectual- con quienes somos conscientes de esos procesos. Y creo que la respuesta tiene que ver con la vulnerabilidad ante el obvio mecanismo manipulador.

La mentada Programaciòn (o Manipulaciòn) tiene una estructura obvia, sencilla y eficiente: por un lado, la sobredosis informativa. Nuestro cerebro alcanza a procesar un número dado de referencias simultáneas. Eso, como sociedad, hizo posible que en el pasado –y no necesariamente lejano- una sola de las evidencias que los teóricos de la Manipulaciòn presentamos ha desencadenado revoluciones o volteado gobiernos. Vicente Fuentes, investigador español, cita sensatamente el caso Watergate: la evidencia de micrófonos ocultos por parte de la administración Nixon basto para forzarle a la renuncia. Hoy en día esa historia parece casi una charada de estudiantes ante tanto espionaje, asesinatos por encargo, envenenamientos masivos, experimentaciones con la sociedad, endeudamientos salvajes de países incapacitados de defenderse, Wikileaks proporcionándonos miles de testimoniales escandalosos….. pero nadie “cae” por ello.

Esto es consecuencia directa de la sobrecarga de estímulos sensoriales a nuestro sistema nervioso e intelectual, es decir, esa sobresaturación informativa a la que hiciera referencia. Bombardeados por avalanchas de denuncias, cámaras ocultas, datos cruzados, nuestros cerebros reaccionan defensivamente reduciendo el nivel de “enfoque” (interés) y compromiso (respuesta emocional) que los mismos pueden causarnos.

A la sobrecarga informativa se agrega, socialmente, la adaptación colectiva del “lavado cerebral” más rancio. Cuando en los años ’50 se quería “reprogramar” un individuo, la técnica habitual era colocarle un casco con dos auriculares. Por un lado, escuchaba una afirmación. Por el otro, simultáneamente, otra afirmación pero totalmente opuesta a la primera. La conciencia no puede soportar demediado tiempo esta antinomia y se producía lo que se llama una “disrupción de la conciencia”: se cae en una especie de trance conciente, donde la capacidad de crítica objetiva se ve obnubilada y el sujeto, estando conciente, no puede construir razonamientos que no sean el reflejo de uno u otro auricular. Y,. en el mejor de los casos, esforzarse por autojustificar sus contradicciones y actuando bipolarmente. Entonces, quizás habrán notado ustedes, amigos lectores, cómo la “realidad” que se nos cuenta es también “bipolar”. Desde los bandos “buenos” (siempre muy buenos) y los bandos “malos” (siempre muy malos) de la Historia hasta el bipartidismo culturalmente dominante en la política de las naciones llamadas “democráticas”.

Así, gente que comparte no sólo educación y acceso a la información sino que pertenecen al mismo espectro psicosociológico (y donde ambos resultarían airosos en cualquier examen psiquiátrico) perciben dos Realidades completamente distintas. ¡Cuántas veces me ha ocurrido que, entrevistado por algún periodista entusiasmado por algún comentario mío sobre los Illuminati (y apoyando su entrevista en algunas de mis investigaciones) frunce el ceño con desagrado cuando llego al punto de vincular al Poder en las Sombras con entidades no físicas o no humanas!. Es “correcto” –desde su lectura- explorar las manipulaciones ocultas. Es “conspiranoico” –en sentido despectivo- es “poco serio” meter extraterrestres o entidades espirituales en la ecuación., aún cuando las líneas de razonamiento y evidencias que llevaron en determinada direcciòn original la indagación continúen, simple y obviamente, señalando  esa conclusión final…

 

Un “ISIS” tan previsiblemente funcional a los Illuminati…

Tanque a las puertas del Museo Nacional de Arqueología de IrakCosas gravísimas están ocurriendo y esto que voy a comentar seguramente es lo menos importante de todo. Pero (seguramente por deformaciòn profesional) no puedo dejar de pensar y compartirlo.

Un viernes 13 pero de 1307 un crimen conmovió a Europa. Hoy, otro viernes 13, noviembre de 2015, otro crimen lo está replicando. Simbólicamente ¿casual?. No. Lo simbólico refuerza lo pragmático en el inconsciente colectivo. Una masacre en viernes 13 es, en aquél, más difícil de olvidar. Pero ya he explicado hasta el hartazgo como ellos, los de siempre, los Illuminati, saben manejar la fuerza sutil de los símbolos.

El hecho que toda la “zona caliente” del planeta (y no de hoy; desde hace siglos, decenas de siglos) es ese territorio donde se movían los Annunaki y los Shemshu-Hor, donde un “pueblo elegido” por un “dios” que se movía en columnas de fuego y ruedas con ojos generó la tensiòn necesaria para precipitar y alimentar esa zona caliente, donde los sitios arcanos que aún guardan secretos son destruidos por “impíos” o víctimas de los bombardeos, donde los museos que atesoran objetos, informaciòn, restos que demostrarían “otra” historia quedan fuera del alcance, o son destruidos, o en el proceso de “reconquista” desvalijados con fin desconocido. ¡Qué funcional la “utilidad colateral” a los Illuminati el negocio de esta guerra que además les asegura la manipulaciòn de la memoria de esta Humanidad!.

Incidentalmente, no me extenderé aquí en el habitual análisis “conspiraoico”. Especialmente porque, respecto a ISIS (o “Estado Islámico”) ya he abundado en comentarios pero, seguramente, otros lo habrán hecho mejor que yo. Sólo recordar ese “eco” extraño entre la génesis de Al Qaeda y este grupo…. Decenas de miles de cerebros lavados que se creen ciertamente paladines de la Verdadera Fe (que siempre es la propia, claro), decenas de miles de otros cerebros lavados que salen a lucha rpor la Libertad, la Civilizaciòn y otros estereotipòs. En el medio, cientos de miles de las habituales víctimas inocentes….

Sólo, permítanme llamar la atenciòn sobre una reflexiòn que considero una demostraciòn, más que el EI (para este ejemplo) no es lo que se pretende que creamos que es. Y es el hecho de lo episódico y esporádico de sus terribles y efectistas atrentados.

Repasemos. Al Qaeda, por caso, atacó dos veces las Torres Gemelas con seis años de diferencia. Y sus grandes atentados se distancian entre sí dos, tres, cuatro años. Si “La Base” (o EI) realmente se consideraran “en guerra” con Occidente en general y ciertos países en particular, no cumplewn la estrategia obvia de toda guerra: aprovechar la debilidad y la inseguridad de una victoria sobre el enemigo para volver a golpearlo tantyas veces como sea posible. Según esta lógica, a cada atentado exitoso debería seguirle (en días, en horas) otros más. Suponer que esto no ocurre porque los atacados pasan a extremar sus medidas de seguridad es falaz: la inteligencia clandestina se permea entre esas medidas. A las pruebas me remito: en Francia se esperaba desde Charlie Hebdo otro ataque, y el país estaba discreta pero fuertemente monitoreado. Y se le atacó en sus propias narices. Ahora, en este momento, Al Qaeda o EI tienen -podrían tener- miles de células dormidas, con recurtsos, logística e inteligencia suficiente para activarlas en cuestiòn de horas y machacar el hierro en caliente.

Pero no.

Un atentado, y años pasarán antes del próximo. Aún si los consideramos “irracionales” (sinceramente, ¿cometerían ustedes el error de considerar, precisamente, “irracionales” a los jerarcas de esa estructura?) su objetivo es golpear, desangrar. Vencer. Extenderse y someter. Pero no. Golpean y se llaman a silencio, lo cual no es una buena táctica defensiva, toda vez que saben que ese golpe despertó todos los resentimientos y activó todos los mecanismos tras su persecusiòn y exterminio. Así, entre atentado y atentado, inopinadamente llamados a silencio, sobre ellos caen los operativos de “contraofensiva” y miles de guerrilleros-terroristas, que no llegaron a entrar en combate con el enemigo satánico, mueren en sus propios campos de entrenamiento….

Mientras tanto, yo pienso en una oficina de gerentes. A quienes un golpe de teléfono o email les pide entregar un producto en fecha determinada. Ese producto es un atentado, que servirá para determinados fines. Uno de tantos, ahora: una nueva “Ley Patriótica” a la francesa, que recorte las libertades individuales, encienda los corazones para comprometerse más en la “guerra” y cierre nuevos, ingentes contratos armamentísticos. De paso, todo el mundo se llena de temor y estrechan vínculos con los servicios de inteligencia d elos países dominantes. Y, de paso, le damos una mano a ciertos vecinos para boicotear preventivamente el intento separatista de cierta parte de su territorio…

Y, claro, hacer desastres con la marea humana inmigratoria. A la que se mirará de ahora en más con torva desconfianza porque se temerá que nuevos terroristas se infiltren en ella, pese a que los terroristas tienen recursos suficientes para llegar a sus destinos con comodidad y seguridad, sin el riesgo de ser desviados, bloqueados o perecer en el Mediterráneo. Pero el ideario colectivo, tan acostumbrado a desconfiar de alguien cubierto con túnica y confiar que vista saco y corbata, no lor azonará. Y esas masas de gente desesperada, precisamente empujadas por el propio ISIS serán los nuevos chivos expiatorios. Esta vez, serán “los otros”.

Finalmente. Mientras no podamos colectivamente forjar lazos de empatía profunda con quienes ni conocemos ni nos vincula la historia, la religiòn o las costumbres, el tan mentado “salto cuántico” quedará en el arcón de las buenas intenciones.

La manipulación Illuminati que se viene

“Toda nueva creencia es una cuestiòn totalmente política, ya que cualquier novedad en materia religiosa representa una subversión del orden establecido” (Diocleciano, año 297).

illuminatiLa opinión pública tiende a mirar casi con desdén la proliferación de cultos y creencias, especialmente si éstas se multiplican por fuera del establishment aceptado. Ese desdén sólo es circunstancialmente reemplazado por cierto mórbido amarillismo cuando los protagonistas de esas creencias se ven implicados en algún sonado hecho delictivo, haciéndose entonces un quizás exagerado hincapié en la capacidad coercitiva de las mal llamadas “sectas”. Y en cuanto a las grandes religiones institucionalizadas, más allá de sus fronteras devocionales “la otra” parte de la opinión pública (la que no comulgue con esas creencias) la observa con indisimulada desconfianza, sospechándola cómplice de enojosas situaciones políticas o económicas.
Hay, empero, un aspecto al que esa masiva opinión pública no le presta la debida atención, y es que esas creencias (o cuando menos, algunas de ellas, no nacidas de una sincera búsqueda de respuestas espirituales sino de otros intereses) son una excelente herramienta para manipular a las masas. Y si en el ínterin esas masas son sometidas a un desgaste cultural y económico, la simpleza evidente, la contradicción teológica o el autoritarismo inconfeso de esas creencias serán matices olvidables para una masa que no sólo buscará respuestas milagrosas y explicaciones omnisapientes en esas creencias: habrá perdido por el camino la capacidad de un discernimiento consciente, lógico, analìtico, y los individuos que así lo hagan o simplemente serán eclipsados por el pensamiento único del conjunto o, absorbidos por el conjunto, perderán su discernir individual.

Ya he descripto en anteriores trabajos las connotaciones esotéricas del accionar Illuminati, y no me plagiaré a mí mismo aquí. Sin duda habrá lectores que recién llegarán a estas líneas, pero sería farragoso y aburrido repetir conceptos, antecedentes y conclusiones que ya he esbozado, en este blog y en nuestra revista digital “Al Filo de la Realidad”. De modo que aprovecho esta oportunidad para acercar algunos datos sueltos que, en puridad, fortalecen las conclusiones de tantos años.

Curioso. Me entero que en Michoacán, México, existe un cartel de narcotraficantes que se hace llamar “Caballeros Templarios”. Se constituyó el 21 de marzo de 2011 (equinoccio de primavera; no es casual la elecciòn de la fecha y señala que esos individuos tienen, manejan, aprovechan alguna “data” de naturaleza esotérica). A uno de sus capos acaban de confiscarle un “rancho”. Su nombre: Annunaki. Bien, alguien puede decir que es una simple “locura”, un desvarío o, en el mejor de los casos, veleidades seudo esotéricas de esos grupos de poder. Permítaseme dudarlo. La elecciòn, ya mencionada, de la fecha, apunta a un cierto grado de conocimiento y, lo que es más importante, creencia y aceptación de lo esotérico. Aprovecharse de una honrosa Orden con fines espúreos casa perfectamente con el accionar Illuminati, siempre infiltrados, siempre oportunistas. Y hace tiempo que señalé que era evidente el desplazamiento de sus “centrales de inteligencia”, secularmente ubicadas en Inglaterra, hacia regiones donde el poder pasa por otro lado. USA es poco más que mercenario a sueldo de ellos. Supuse, quizás, China. Hoy pienso distinto. Globalizaciòn mediante, el “poder” ya no necesita residir en regiones físicas fijas. Está en cualquier lugar con ágil acceso a Internet. Y el problema de la droga, a nivel internacional, es campo de acciòn más que propicio para sus andanzas. Hay un escalón que temo se haga realidad en cualquier momento: la alianza entre “iglesias” surgidas anárquicamente, como los neopentecostales, y los carteles de la droga. Porque en épocas de creciente escepticismo ante los políticos y lo partidista, en años en que la gente vota por obligación más que por convicción, sus emociones –su manipulación- no está en las manos del demagogo de turno de quien sólo esperan la limosna pública que recogerán por necesidad pero sin credulidad. Han puesto su fe en estamentos religiosos no ortodoxos, que llegan a sus corazones y sus cerebros como soñaría hacerlo cualquier político en ciernes. Insisto: la alianza entre el poder religioso no “oficial” y los Carteles: he ahí el fantasma.

Es interesante reflexionar sobre el hecho que en el sistema dominante la necesidad espiritual es vista como un síntoma de debilidad, ingenuidad o carencias, cuando, precisamente, todo abordaje psicológico y filosófico demuestra que la satisfacción de la espiritualidad es un mecanismo de compensación y equilibrio. El racionalista a ultranza, el materialista pragmático es quien, por el contrario, corre el riesgo de actuar psicóticamente frente a la Espiritualidad y dado que la característica dominante de la psicosis es creer que se está sano y los locos son los demás, jamás se permitirá aprovechar la naturaleza de aquél mecanismo, creyendo que construir un discurso elaborado es en sí una razón cuando sólo enmascara su distanciamiento de la armonía y la sanidad.

Al poder se encarama uno con una cohorte de defectos: corrupción, traiciòn, oportunismo, demagogia, violencia, y con una cualidad: inteligencia. Pero quedan excluídas dos debilidades: idiotez e ineptitud (“ineptitud” para la operaciòn política, digo, no para la funciòn pública, que de eso tenemos sobrados ejemplos). Nadie llega al pináculo del poder a fuerza de ser inútil. Sí, de negociar todo en el camino, de “transar”, de comprar y vender. De resultas de lo cual, ¿nuestros presidentes son incapaces de sostener en el tiempo los esporádicos progresos y avances por incapaces o, por el contrario, porque desde algún lugar se imparte una indicaciòn expresa que, por ejemplo, este país, Argentina, no debe levantar demasiado vuelo?. Por si no se dieron cuenta; en retrospectiva, cada exactamente 6/7 años se produce alguna debacle: Si tomamos, por ejemplo, como punto de partida el desastre financiero y social de 2001, sumando siete tenemos 2008, en que alcanzamos un pico de PBI y exportaciones. Pero al año siguiente, crisis del gobierno con el campo, sequías nunca vistas….. Pero vayamos hacia atrás: 1995, la mini-hiperinflaciòn del segundo gobierno menemista. Antes, 1989, hiperinflación de Alfonsín. Más atrás, 1982, guerra de Malvinas. Antes, 1976, dictadura militar. 1969, Cordobazo y crisis sociales. 1963. Golpe de estado, “azules y colorados”. 1955, revoluciòn antiperonista….. Esa aproximación cíclica a “ondas” de 6/7 años me hace recordar a los ciclos de casi 4 años para señalar el surgimiento de “amenazas de pandemia”, y que tratara en mi trabajo sobre la Gripe AH1N1 “Mutatis mutandis… o todo lo políticamente incorrecto de comentar” que, sobrentiendo, es también parte de la actividad y cronograma Illuminati. Ahora bien, esta ciclicidad es sólo explicable por la ineptitud de nuestros gobernantes?. Insisto: nadie llega ahí por estúpido e incapaz. De modo que si la educación se deteriora de generaciòn en generaciòn y nadie hace nada por recuperarla, si la salud, la seguridad pública, la fortaleza de las instituciones democráticas, van por el mismo camino es porque eso es lo que se busca.

Cada vez encontramos más evidencias de un plan sistemático y de largo plazo para el Control Mental de la poblaciòn, articulado con las operaciones de las grandes multinacionales en un escenario donde el imperialismo no cae en manos de dictadores o ideologías sino de la economía de mercado. Una característica dominante de la estrategia de esos poderes es realizar actividades que brinden simultáneamente rédito financiero y a la vez permitan manipular a la humanidad. La “polución electromagnética” de las antenas celulares (y los móviles en sí) produce dinero, genera otros negocios (el médico-.farmacéutico, a caballito de las enfermedades neurológicas y oncológicas de los próximos años) y de control mental, articulado con redes HAARP y otras. Y las redes sociales como éstas son parte de esa estrategia, más allá que tomemos conciencia y nos “acomodemos” a nuestros objetivos. ¿Signos?. La enorme mayoría de los consumidores de Facebook hacen “me gusta” sin leer más que el título. Un artículo desarrollado, “de fondo”, tendrá un puñado de lectores. Frases de autoayuda, chistes o agravios por el contrario, pueden sumar centenares de “compartidos” y, sobre todo, claro, gifts, dibujos, fotos y videos (cuanto más breves, mejor, porque aburre sentarse a ver un documental de una hora). Alguien dirá que es “el signo de los tiempos”, que esto no hace más que expresar una “tendencia cultural”. Permítanme señalar como objeciòn esto: hace doce años que deambulo en la Red. Años atrás, sin redes sociales, la gente tenía otros hábitos de consumo de internet. Leía, buscaba, navegaba, bajaba ebooks, consumía documentales…. pero desde el arribo de FB, todo es apenas un “me gusta”, un “¡holiiiiisssssss!!!”, un emoticón, un “abracito de luz” o un “namasté” o, claro, un insulto soez, porque suma la “valentía” de la distancia y el anonimato. Esta forma fugaz de participar, aburriéndose de leer más allá de diez líneas, dejando correr la vista sobre decenas y decenas de “actualizaciones”, compartiendo imágenes y frases hechas como todo aporte a la red social es una costumbre que devino CON la red. Por lo tanto, es un “hábito cultural” CREADO POR LA RED. Eso es manipulaciòn. Sin duda, habrá quienes con todo derecho dirán “YO NO” (si es que leen hasta aquí, por lo que, si postean un comentario diciendo que “ellos no” significa que cumplieron la regla y leyeron por encima nomás), pero el mercado no se basa en excepciones sino en tendencias masivas.

Este es el escenario Illuminati de las próximas décadas: redes sociales, control de creencias y carteles de la droga. Y hay sólo dos aglutinantes que catalizan (en el sentido químico de “una sustancia que acelera la transformación de otra”) la interacciòn y el rédito efectista de esta ecuación: la inseguridad y el vacío existencial.
Sólo miren a su alrededor.

La peligrosa ceguera ante la Gran Manipulaciòn Global

Manipulaciòn y programaciònCuando uno profundiza en el conocimiento –me parece pedante hablar de “desarrollo”- de la percepción de la existencia de planos sutiles de la Naturaleza (y de las entidades que existen en esos planos) se encuentra atrapado entre dos fuegos, siendo éste el primer “disuasivo” que tiende a alejarnos de estas disciplinas. Pues mientras por un lado nuestra natural, obvia ignorancia de esos planos nos lleva a explorar en ocasiones callejones sin salida, a especular y teorizar, a malinterpretar fenómenos y tratar de decodificar vivencias, por otro el Paradigma Dominante tiende a señalarnos como irracionales y potencialmente desquilibrados, no siendo pocas las veces en que uno, tratando de ser sensato, se pregunta a sí mismo si no será así.
A medida que avanza casi explorando a tientas estos nuevos territorios, convive no solamente con otros “exploradores” en igualdad de condiciones sino también con sibilinos desorientadores: los garúes con todas las respuestas y los mercachifles de la ilusiòn ajena. Ambos, sabiéndolo o no, terminan siendo funcionales al Paradigma Dominante. Este Paradigma Dominante es la construcciòn social que a través de los siglos crea la tendencia inconsciente colectiva de cuál es la manera “sensata” de percibir la Realidad. La política, la Historia y los medios de comunicación son las herramientas con las cuales se programa, profundamente, las características acordes a ese Paradigma en cada uno de nosotros.

Uno se pregunta cómo es posible que ante tantas evidencias, directas e indirectas, respecto a la Gran Manipulaciòn que somos objetos, tanta gente razonable y despierta sigue pensando que se trata de, simplemente, la “locura de las conspiraciones”. Cómo es posible que no solamente no se rindan ante las evidencias, sino que ni siquiera se pregunten con objetividad cuánto puede haber de cierto y lo exploren, o busquen el debate –en el adecuado sentido de intercambio intelectual- con quienes somos conscientes de esos procesos. Y creo que la respuesta tiene que ver con la vulnerabilidad ante el obvio mecanismo manipulador. Así como algunos andan por la vida con más defensas inmunológicas que otros –por genética, por crianza, por alimentación- asi algunos andan por la vida con mayor “lucidez” (en términos estrictos de percibir esa Manipulaciòn) seguramente por razones muy similares, aunque más próximas a la lectura espiritual.

La mentada Programaciòn (o Manipulaciòn) tiene una estructura obvia, sencilla y eficiente: por un lado, la sobredosis informativa. Nuestro cerebro alcanza a procesar un número dado de referencias simultáneas. Eso, como sociedad, hizo posible que en el pasado –y no necesariamente lejano- una sola de las evidencias que los teóricos de la Manipulaciòn presentamos ha desencadenado revoluciones o volteado gobiernos. Vicente Fuentes, investigador español, cita sensatamente el caso Watergate: la evidencia de micrófonos ocultos por parte de la administración Nixon basto para forzarle a la renuncia. Hoy en día esa historia parece casi una charada de estudiantes ante tanto espionaje, asesinatos por encargo, envenenamientos masivos, experimentaciones con la sociedad, endeudamientos salvajes de países incapacitados de defenderse, Wikileaks proporcionándonos miles de testimoniales escandalosos….. pero nadie “cae” por ello.
Esto es consecuencia directa de la sobrecarga de estímulos sensoriales a nuestro sistema nervioso e intelectual, es decir, esa sobresaturación informativa a la que hiciera referencia. Bombardeados por avalanchas de denuncias, cámaras ocultas, datos cruzados, nuestros cerebros reaccionan defensivamente reduciendo el nivel de “enfoque” (interés) y compromiso (respuesta emocional) que los mismos pueden causarnos.
A la sobrecarga informativa se agrega, socialmente, la adaptación colectiva del “lavado cerebral” más rancio. Cuando en los años ’50 se quería “reprogramar” un individuo, la técnica habitual era colocarle un casco con dos auriculares. Por un lado, escuchaba una afirmación. Por el otro, simultáneamente, otra afirmación pero totalmente opuesta a la primera. La conciencia no puede soportar demediado tiempo esta antinomia y se producía lo que se llama una “disrupción de la conciencia”: se cae en una especie de trance conciente, donde la capacidad de crítica objetiva se ve obnubilada y el sujeto, estando conciente, no puede construir razonamientos que no sean el reflejo de uno u otro auricular. Y,. en el mejor de los casos, esforzarse por autojustificar sus contradicciones y actuando bipolarmente. Entonces, quizás habrán notado ustedes, amigos lectores, cómo la “realidad” que se nos cuenta es también “bipolar”. Desde los bandos “buenos” (siempre muy buenos) y los bandos “malos” (siempre muy malos) de la Historia hasta el bipartidismo culturalmente dominante en la política de las naciones llamadas “democráticas”.
Así, gente que comparte no sólo educación y acceso a la información sino que pertenecen al mismo espectro psicosociológico (y donde ambos resultarían airosos en cualquier examen psiquiátrico) perciben dos Realidades completamente distintas. ¡Cuántas veces me ha ocurrido que, entrevistado por algún periodista entusiasmado por algún comentario mío sobre los Illuminati (y apoyando su entrevista en algunas de mis investigaciones) frunce el ceño con desagrado cuando llego al punto de vincular al Poder en las Sombras con entidades no físicas o no humanas!. Es “correcto” –desde su lectura- explorar las manipulaciones ocultas. Es “conspiranoico” –en sentido despectivo- es “poco serio” meter extraterrestres o entidades espirituales en la ecuación., aún cuando las líneas de razonamiento y evidencias que llevaron en determinada direcciòn original la indagación continúen, simple y obviamente, señalando esa conclusión final…

Cabe la posibilidad que algún lector recién llegado me pregunte por esas “pruebas”. No es el lugar, éste, para repetirme, pero le invito a nuestro blog hermano, “Al Filo de la Realidad” donde encontrará, entre sus numerosísimos artículos, aquellos que le brindarán la información que necesitan. Aquí, simplemente, reflexionar sobre los porque de una “ceguera”, ciertamente peligrosa, de cara al futuro global.

La “espiritualidad” y el Poder en las Sombras

seudoespiritualidadPedantería y Soberbia (cuando no una supina ignorancia y lo que es peor: la anomia para salir de ella) suelen disfrazarse de “espiritualidad”. Seudo, claro. Un discurso que reniega del intelecto olvidando que es atributo éste tan “divino” como el espíritu y nada es aprehendido verdaderamente por éste si no es comprendido por aquél. Pero es más sencillo para algunas mentes simples suponer que su pereza es signo de iluminaciòn, idiotas útiles funcionales al Poder en las Sombras, clientela fija del supermercado espiritual, ostentosos exhibicionistas de su bijouterie que creen metafísica. Abanderados de frases hechas, de aquellas como “lo que crees ver en otros en realidad está en ti” (con lo que cuando te repugne un pederasta o execres a un genocida será sólo porque tú, seguramente, lo eres también), verdades que sólo son verdades algunas veces y otras no porque la verdad está en el justo medio, un justo medio que requiere de un equilibrio, quizás emocional, seguram ente intelectual que se les hace tan difícil. Será el haberse cruzado con muchos así en el camino de la vida -o los años- que uno comienza a comprender (aunque no “justificar”) a tanto escéptico radical, tanto panrrefutador militante que “cambió de bando” en la trocha de los misterios, seguramente ahíto de tanta mediocridad y flojo de perseverancia.

Pero uno, taurino a fin de cuentas, respira hondo y sigue…