Espejismos en la búsqueda del conocimiento

espejismosHay un peligroso espejismo en la búsqueda del conocimiento y la sabiduría. Si se le pide a un Maestro que transmita “sus” secretos pero me deje con “mis” sentimientos e ideas cotidianas, sólo estaría buscando la simple satisfacciòn de la curiosidad. El verdadero Conocimiento, la verdadera Sabiduría, transforma: pero el discípulo debe admitir previamente el “estado de aceptación” que significa disponerse a abandonar viejas emociones e ideas si la luz que acaba de recibir ilumina esa convicción. Así, todo aquél que sume cursos, talleres, lecturas, viajes, retiros pero quiera sostener en el tiempo ecos de su ser pasado sólo estará confundiéndose y tratando de distraer a los demás con un discurso seudo espiritualista.

Las Leyes Universales en tu vida

rosetónMeditando en este rosetón gótico en Barcelona, me dije: “El Universo es un Todo ordenado, armónico. Los planetas giran estables en sus órbitas desde hace miles de millones de años y seguirán haciéndolo otros más. Las galaxcias rotan sobre sus centros, al día le sigue la noche y a ésta el día. Y todos los seres somos parte del Universo. Si la parte del Todo refleja al Todo, entonces, ¿por qué la vida de muchos no refleja esa armonía y ese orden?”. Y me respondí: “Porque no han aprendido a observar, primero y en ellos mismos, las Leyes Universales: con lo opuesto se complementa, no se entra en conflicto. A toda acción le sigue una reacción. La Atracción aglutina las cosas y los seres según su misma naturaleza. Todo se mueve en círculos y regresa al punto de partida. Aún más, toda la vida se mueve, de modo que lo que se detenga (tus acciones, tus pensamientos, tus sentimientos), es porque muere. Y, sobre todo, los sistemas funcionan cuando hay un Sentido en su direcciòn, lo que es, en nosotros, un propósito inteligente y rectitud en cada momento”

Virtud y pecado

frase-conoci-el-bien-y-el-mal-pecado-y-virtud-justicia-e-infamia-juzgue-y-fui-juzgado-pase-por-el-inayat-khan-147058Uno de los grandes impedimentos para la realización de un Yo Único en el hombre es la sujeción a las formas opuestas de virtud y pecado. Únicamente cuando el Yo se reconozca como poderosa e inconmensurable existencia y conciencia que como el océano permanece uno y el mismo inafectado por las ondulaciones en el tiempo y el espacio, virtud y vicio, placer y dolor, gozo y tristeza, se podrá decir que se conoce a sí mismo. Sólo cuando el Yo es capaz de ver imperturbable sus propias imágenes en los distintos vehículos y las miríadas de formas de los mismos, cuando sabe que es el origen de todas ellas pero ninguna de ellas, sólo entonces alcanza la meta. Tal persona, conociendo al Yo, no teme. Como dicen los Upanishads: “No se siente perturbado por los pensamientos de “no he hecho buenas acciones” o “¿por qué he cometido malas acciones?”. Mira a la virtud y al pecado como fases del Yo Único y queda satisfecho”.

Un primer paso para el crecimiento personal

árbolVISUALIZA UN ÁRBOL como el de la imagen. Imagínalo: su tronco rugoso, su verde follaje. Enfócate en la copa. La ves verde, muy verde. Visualízalo, y cuando tengas la imagen en tu mente, NO veas una manzana roja en él.
¿Qué pasará?. Que verás -aunque fuera fugazmente, y generalmente ni siquiera- la manzana. Y esto es porque la mente inconsciente no comprende el “no”. ¿Que crees que pasa, entonces, cuando de buena fe pasas años diciéndote “No quiero deudas en mi vida”, “No quiero sufrir más”, “No quiero pobreza”, “No quiero que me dejes”?… Enfócate en la vida en lo que SÍ quieres, en lugar de lo que NO quieres.

¿Tienes posibilidades?

búsquedaToda búsqueda espiritual implica, aunque ello no esté en la mente del buscador, “encontrarse a sí mismo”, que no es mucho más que descubrir su verdadero potencial, su “sentido de ser y hacer” en el mundo. Y recuperar el eje de equilibrio en la vida cotidiana no depende de las contingencias del mundo exterior, sino, a pesar de ellas, cumplir ese “encontrarse con sentido”. Pero para encontrar algo, tenemos que caminar en alguna direcciòn. Y toda direcciòn debe tener un sentido. Sólo quien sabe hacia dónde va y porqué lo hace tiene posibilidades de hallar algunas respuestas.